Mira, pasa por aquí, ahí, siéntate… Este se supone que va a ser tu lugar de trabajo. Sí, hay poca luz, bueno, es que se supone que así nos concentramos más en las imágenes, ya sabes, para que no se nos escape nada. Eso es. Esos dos monitores. Es fácil: turnos de 8 horas, empiezas ahora mismo que son ya casi las 12; es peor el turno de noche, sí, te deja medio tonto para todo el día siguiente, pero bueno… El caso es que tú llegas, te sientas y apuntas todo lo que veas, digamos… irregular por las calles. Pues irregular, Juan, ¿qué consideras tú irregular? Pues lo mismo que yo y lo mismo que el jefe. Que le quitan el bolso a una vieja, ¿eso es irregular? Pues sí, ya está. No, Juan, la fuente no cuenta y la bandera de España tampoco. Pero el otro día, atiende, que estaba yo de turno de mañana, concentrado en el monitor de la cámara que enfoca al paseo y llega un chiquillo, el hijo del de la tienda ésta de enfrente, que para qué nos vamos a engañar, que aquí en el pueblo nos conocemos todos, pues coge el tío y empieza a trepar por el mástil de la bandera, que me quedé blanco que no sabía lo que hacer, digo llamo a la policía… que no llegó a la bandera, pero que por lo visto llevaba un aerosol violeta y quería pintar una franja roda de ese color, qué te parece. Cuando se lo dije a la madre, no se lo creía. Que esa es otra, Juan, se supone que no podemos decir nada de lo que vemos por las cámaras… Pues porque no, porque, bueno, es que nos faltan un par de papeles para tener todo en regla, esto es que lleva su historia, unos permisos o no sé qué trámites de estos que no sirven para nada… No, Juan, la seguridad ciudadana no puede esperar, que es para lo que vale esto, independientemente de que te enteras de algunas cosillas que más de un matrimonio se rompía si abriera la boca, pero no podemos, Juan, somos profesionales…

¡Mira, mira, mira!… en el otro monitor, el de la rotonda, qué te parece, otro que se la ha saltado. Yo no sé la gente. El otro día conté hasta doce coches que se la saltaban para subir al paseo, vaya tela, llegan y giran directamente a la izquierda en vez de hacer la rotonda, pero si te lo pide la rotonda que la hagas, hay veces que la gente se empeña en delinquir, lo malo es que no se ve muy bien la matrícula, pero vamos, que era éste que vive ahí a la vuelta, rubiete, alto… un toque le vamos a dar…

Bueno, que eso, que tú ya te quedas. Éste es el cuaderno… eso es, los cuadrantes con la hora, la fecha… si no te caben las irregularidades en un cuadrante pues pasas al siguiente, pero no me parece que sea la noche movida… ¡Mira, mira, mira! ¿Qué te decía? En el monitor de la cámara de la rotonda, ahí, hala, no os escondáis, en medio del paseo dándose el lote, pues tienen ya sus años, eh Juan, qué te parece, a estas horas, si te digo yo que te enteras de unas cosas en este trabajo… lo que pasa es que no veo la cara… mira, amplía la imagen con este botón, ahí, ahí, un poco más… a ver si se da la vuelta ella, porque él no sé quién es… deja, deja… ¡Me cago en los chinos, Juan! ¡Que ésa es tu mujer! ¿Sí o no? Sí es, sí es… ¿Pero qué hace tu mujer con ese tío? ¿Dónde vas, Juan? Que no te puedes ir, que estás trabajando ya. Recapacita. No vayas así en caliente a pedirle cuentas, que no ¡Juan! Que no puedes decir nada todavía, espérate a que lleguen los papeles, Juan ¡Juan! Que somos profesionales…

Antonio Carrilero, Plaza Mayor, número 93, mayo-junio de 2008

Como parece que en no demasiado tiempo todos vamos a ser observados por una cámara en nuestro pueblo, quería apuntar algunas nociones básicas sobre videovigilancia. Por motivos de trabajo estoy involucrado en un proyecto que trata varios niveles de seguridad, de los cuales uno es un sistema de videovigilancia. Aquí os dejo un pequeño extracto de la información que me facilitaron en mi empresa cuando comencé con este proyecto.

Los ciudadanos debemos conocer cómo, cuándo, por qué y para qué puede ser captada nuestra imagen mediante videocámaras, así como conocer qué derechos tenemos y qué acciones podemos llevar a cabo para evitar ser grabados.

La imagen de una persona, en la medida que es identificable o susceptible de ser identificada, es considerada dato de carácter personal, viéndose amparado en la normativa de protección de datos vigente que considera como dato de carácter personal la información gráfica o fotográfica.

El uso de las cámaras deberá ser siempre subsidiario, utilizándose exclusivamente cuando no exista un modo menos intrusivo de lograr la finalidad buscada. Por otro lado, deberá superar el test de proporcionalidad, principio que tal y como se establece en la STC 207/1996 es esencial para determinar la constitucionalidad de cualquier medida restrictiva de derechos fundamentales.

Así pues, deberemos analizar si se supera este “test” aplicando los siguientes criterios:

  • Idoneidad: Si es factible lograr el objetivo mediante el uso de las videocámaras.
  • Necesidad: Si es la única forma factible de lograr el objetivo.
  • Proporcionalidad: Si causa más perjuicios que beneficios al afectado o a terceras personas.

El responsable de la cámara deberá informar de modo expreso, preciso e inequívoco respecto a la instalación de la videocámara, la zona grabada y el responsable del Fichero. Por ello, es necesario colocar en un lugar visible de la zona videovigilada un distintivo informativo, y tener a disposición de los interesados impresos en los que se detalle la información prevista en el artículo 5.1 de la Ley Orgánica 15/1999 y para que ejerciten sus derechos.

(…)

Fuente: Inteco.

Como no vivo en el pueblo y sólo voy eventualmente algunos fines de semana necesito vuestra ayuda. Me gustaría saber si la situación de inseguridad es la que se comenta desde el Ayuntamiento y algunos medios afines, o realmente no es para tanto. De ahí que en el texto haya marcado esa frase en negrita, el uso de una videocámara siempre debe ser el último recurso al que acudir. Digo esto porque es muy habitual usar el miedo para llegar a la gente e intentar poner soluciones a problemas imaginarios.

Primero, nuestro alcalde nos dice que la cámara “está conectada a la Policía Local y es un mecanismo más para garantizar la seguridad en La Roda“.

Aún dentro de la misma noticia, un tal Constantino Berruga, nos comenta que “las cámaras ya no están grabando”. Y añade que la de la Miliaria “estuvo grabando temporalmente en Navidad” y que la otra “se colocó de prueba” pero recalca que “ya ninguna está grabando”.

El grupo socialista denuncia ante la Agencia de Protección de Datos la situación. Si les va igual de bien que siempre, lo tenemos claro.

Finalmente, de nuevo de boca del alcalde, y mediante una nota de prensa nos enteramos de que sólo había una cámara, que grabó temporalmente en Navidad, que tal vez no hicieron las cosas todo lo bien que lo habían hecho, pero que podemos estar tranquilos, porque la insostenible situación de violencia y altercados que vive nuestro amado pueblo va a llegar a su fin. Una red de nuevas cámaras tendrá la culpa.

Como yo no me aclaro, a lo mejor alguien puede contestarme a estas preguntas:

  • ¿Cuántas cámaras hay?
  • ¿Graban o no graban?
  • ¿Tan mal estamos para convertir el pueblo en zona videovigilada?