No os voy a engañar, necesito dinero. Estaba pensando en tomarlo prestado ;-) del ayuntamiento. Tampoco es mucho, con unos cuarenta millones de las antiguas pesetas me vale. Es que me han dicho que puedo cogerlo ahora y no tengo que rendir cuentas hasta dentro de veinte años. Y claro, he pensado que me sale más barato que pedírselo al banco. Son todo ventajas, en el peor de los casos sólo tendré que devolverlo algún día. Y seguiremos siendo amigos, porque esta buena gente que nos gobierna si siquiera se lo va a tomar mal.

Si queréis podemos ir sacando dos conclusiones claras relacionadas con el último post referido en rodenses.com; la primera: el ayuntamiento es cojonudo; la segunda: la radio es una puta mierda pero el ayuntamiento no tiene nada que ver…

Ahora vayamos a lo referente al título del post. Estos días ha llegado a mis oídos (y que conste que ando un poco sordo) que dos funcionarios del Ayuntamiento de La Roda han sido denunciados por parte de un particular debido a que compraron unos terrenos que al poco tiempo han visto multiplicado su valor (y no creo que haya sido multiplicado por uno) por donde va a pasar o pasa alguna carretera, autovía o vía férrea (no lo sé exactamente, es lo que tienen los rumores…). La denuncia ha sido interpuesta por el anterior dueño de la parcela (por lo visto llegaba a los juzgados con cara de que lo habían estafado). Indudablemente esto no puede ser verdad, el ayuntamiento nunca, nunca, repito NUNCA, se ha visto envuelto en negocios tan turbios, ni se verá, eso sólo pasa en ayuntamientos donde gobierna el PSOE, seguramente sólo sean rumores veraniegos.

Por cierto me consta que el portavoz socialista tiene una copia de la denuncia, estamos de vacaciones?? Ah bueno, no quería molestar…

Otro por cierto, el concejal de urbanismo en el periodo en que se produjo esta compra es Dani Parreño (creo) a ver si de una puta vez se pone a cada uno en su lugar y se dejan de decir gilipolleces sobre Plaza y su hijo, porque viendo la joyita, igual tenían razón…

Crónica de La Roda puntúa al equipo de gobierno del Ayuntamiento rodense después de un año de actividad. ¿Y tú, qué nota les pondrías?

Copio y pego tal cual el último editorial de Crónica de La Roda.

Vicente Aroca es lo que es, y quien lo conoce lo sabe. Como político –no es nuestra misión entrar a valorar el terreno personal- es un tipo que hace de la demagogia bandera y que siempre trata de dibujar una sonrisa falsa cuando se percata de la presencia de una cámara. Él quiere parecer simpático, simpatiquísimo ante todos, aunque, a la hora de la verdad, no lo sea tanto. Aroca, en el fondo, es un político rancio y autoritario, que no admite crítica alguna y que se molesta sobremanera con todo aquel que no comparte al 100% sus postulados, muchos de ellos, dicho sea de paso, postulados ultras.

Por eso, el alcalde de La Roda no duda en prodigarse por los platós de televisiones y estudios de radio en los que se siente cómodo, casi como en casa, porque tiene todo controlado; atado y bien atado. Vicente Aroca se explaya entonces con continuas alabanzas a la pregunta del entrevistador que, más que un periodista, parece un palmero o un vocero a sueldo. Y allí el alcalde, como pez en el agua, hace demagogia y realza sus logros y criminaliza al que no piensa como él y se presenta como el rodense modelo, como el tipo al que todos los niños deberían imitar para llegar a algo en la vida. Con sus fallos, claro, pero “fallos humanos, que toda la gente de bien debe comprender”

Vicente Aroca, sin embargo, huye de las situaciones que le puedan resultar mínimanente incómodas, porque él no busca dar explicaciones a los ciudadanos, ni analizar su gestión al frente del Ayuntamiento, ni responder a la duda que pueda tener un vecino determinado: él sólo busca hacer propaganda, al más puro estilo casposo de la España profunda.

Con su actitud de rechazar entrevistas, Vicente Aroca muestra su cara más autoritaria y restringe el acceso a la información de los ciudadanos de La Roda. O quizá, simplemente, es que no tiene explicaciones para algunos temas de actualidad o, directamente, no se atreve a darlas. ¿De verdad conoce el señor Aroca el significado de la palabra Democracia? ¿Sabe Vicente Aroca que la Democracia, además de para ganar elecciones y consolidarse en el poder, sirve para dar explicaciones a los ciudadanos y para ofrecer información a los medios?

Vicente Aroca está cometiendo un error. Y con él deja al descubierto el rostro que siempre trata de ocultar y empaña casi por completo un primer año de legislatura que ha tenido sus muchas cosas buenas y también sus errores. Pero el problema es que el alcalde sólo ve lo que le interesa.