El pasado viernes 26 de septiembre en la tradicional “Hora de Catalán y Morales” apareció el tema de la Ley de Memoria Histórica. ¿La razón? El hecho de que el ayuntamiento de Albacete, a petición de Izquierda Unida y con el apoyo del PSOE quitará la medalla de honor de la ciudad a don Francisco Franco, vamos, al caudillo.
Lo primero que hace el señor Catalán es decir que no va a opinar sobre el tema, para poco después decir que estaba harto del tema, que no había que hablar del pasado y que los artistas españoles eran unos cansinos (lo de cansinos transcribimos literalmente) porque solo hacía películas sobre la dictadura y sobre la guerra civil, comparándolo con la manía de los Estados Unidos de producir películas sobre Vietnam.
Hasta aquí, todo correcto, el señor Catalán se ciñe a sus ideas de siempre y defiende a los que siempre ha defendido. Pero, ¿y el señor Morales? Atención, porque esta vez se desmarcó de su compañero de fatigas:
Antonio Morales: (…) lo malo de esto es que puede venir luego otro partido y restituirle la medalla, aunque no creo que Franco la mereciera, no se si por Albacete habría hecho muchas cosas (…), sólo venía por aquí a cazar.
Antonio Morales: No debe haber huesos desperdigados por ninguna parte, y que ya han pasado 70 años, es hora de ponerlos en los cementerios…
Al César lo que es del César, y esta vez el señor Morales se merece nuestro aprobado, porque con estas dos frases ha demostrado más humanidad y respeto hacia el pasado que la que muestra su compañero Catalán.
Por tanto, aprobado para Morales, suspende adecuadamente para Catalán (no digas que no vas a opinar para luego querer olvidar un pasado que no te interesa…)


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